viernes, 11 de noviembre de 2011

DOS MESES EN EL DEPARTAMENTO DE MORAZAN

En el año de mil novecientos noventa y dos, se firmo la paz entre el FMLN y el Gobierno de El Salvador, yo laboraba siempre en el departamento de prensa del Ministerio de Agricultura y Ganadería MAG, específicamente en la Dirección General de Sanidad Vegetal y Animal DGSVA, que no es otra cosa más que la Dirección General de Ganadería que a lo largo de muchos años ha cambiado y sigue cambiando de nombre aunque continúe haciendo la misma labor dentro del gobierno.
En este contexto las organizaciones de base del FMLN solicitaron al gobierno que se enviara a un especialista en nutrición animal a las zonas donde producto de la guerra, no habían sido atendidos los hatos ganaderos durante 12 años, estas zonas comprendían desde la cabecera departamental San Francisco Gótera hacia el norte, Jocoatique, Yoloaquin, Delicias de Concepción, San Simón, Arambala, Joateca, Perquin y la zona de los ex bolsones conocida como Nahuaterique y El Zancudo.
Para tal misión fue designado el Ing. Carlos Henriquez Navarrete, un antiguo hacendado en su niñez y juventud pero que por circunstancias de la guerra ahora estaba empleado como técnico de reproducción animal, es Ingeniero Agrónomo zootecnista con una maestría en Nutrición Animal en Maracay Venezuela. Yo fui designado para acompañarlo y documentar todas las acciones de desarrollo en el departamento de Morazán para publicarlas periódicamente.
El chele Henriquez como era conocido el Ingeniero, es un todo un personaje, cerca de 2 metros de altura y con peso cercano a las 300 lbs. No lo hacían pasar desapercibido, además por haber sido hacendado conocía muy bien el teje y maneje de una finca ganadera así como los principales problemas que aquejan a los ganaderos, a quienes sabia como hablarles y motivarlos de una manera que hacia lucir un conocimiento enorme de pedagogía.
Partimos de madrugada de San Salvador un día lunes de marzo rumbo a un departamento que nunca en mi vida había visitado, teníamos la misión de contactarnos con el técnico de enlace de Ganadería en Gótera agrónomo René Meléndez, él sería el responsable de organizar los ganaderos a los cuales nosotros llegábamos a dar las charlas, arribamos a Gótera tipo 9:00 de la mañana, lo primero que hicimos fue precisamente buscar al técnico enlace.
Desde el momento que hable con René noté cierta antipatía en sus respuestas, por lo que supuse que me esperaba un fuerte trabajo en la recopilación de la información que necesitaba para redactar mis informes. Cabe destacar un detalle que olvidaba mencionar acerca de mi, soy tartamudo desde mi niñez, lo cual fui mejorando a medida avanzaba en edad pero que siempre es perceptible en menor grado, desde niño me fui acostumbrando a que las personas se mofaban de mi peculiar forma de hablar, lamentablemente en El Salvador es rarísimo esta patología y las personas tienden a burlarse de lo que no entienden o no es normal, el caso es que yo percibí que René me estaba remedando, al rato de estar planificando las visitas salimos rumbo a Arambala donde nos esperaba un grupo de ganaderos. La belleza del departamento de Morazán en la zona norte es impresionante, al pasar el Rio Torola, límite militar con la extinta guerrilla, se notaba la no presencia del hombre en la zona, extensos bosques de pinos nos daban la bienvenida con su respectivo microclima y abundante fauna, hay cerca de 42 kilómetros para llegar a Arambala desde San Francisco Gótera, recorrido que se hacía en ese año en alrededor de 2 horas por el estado de las carreteras las cuales habían estado abandonadas de mantenimiento durante el conflicto armado. René nuestro enlace, nos contaba anécdotas de la guerra durante el trayecto, lo que hacía aún más agradable el viaje, excepto por supuesto, que seguía tomándome el pelo remedando mi manera de hablar.
Llegamos a Arambala al filo del mediodía, nos esperaba un grupo cerca de 40 ganaderos, dimos manos a la obra con el chele Henríquez, yo hice mi trabajo de recabar información con los presentes y tome algunas fotografías para acompañar mis informes. A la hora que le tocó a Rene dirigirse a los presentes note que seguía tartamudeando lo que me pareció era el colmo, en ningún momento pensé que a lo mejor él era normal, pues en toda mi vida nunca había encontrado a alguien con mi mismo problema.
La capacitación duro cerca de 2 horas, luego de las cuales emprendimos el camino de regreso a San Francisco Gótera, decidimos que almorzaríamos en Gotera pues no existía en la época infraestructura hotelera en la zona mucho menos restaurantes, bajamos de la montaña cerca de las 4 de la tarde, René nos recomendó un restaurante de un chef nativo de Morazán que había huido de la guerra hacia Canadá y que ya en tiempos de paz había decidido volver y había instalado su negocio en el centro del pueblo con especialidad en asados. Ya instalados pedimos un par de cervezas para hidratarnos del largo camino de regreso de Arambala, a todo esto yo estaba un poco “caliente” de la experiencia de haber tenido que soportar la indiferencia y el irrespeto de Rene durante todo el viaje. Cuando ya estábamos en la tercera ronda de cervezas fue inevitable sacar el tema de la conversación, René me pregunto: ¿ChuChusito y usted es tartamudo? El chele Henriquez se quedo paralizado con la pregunta, A lo que respondí positivamente un poco serio, él entonces bien alegre me respondió: yoyo también!!!
Los tres no parábamos de reír al darnos cuenta del mal entendido que nos mantuvo incómodos todo el día. Al cabo de los meses en que me toco estar en el departamento de Morazán, llegamos a entablar una estrecha amistad con René y aprovecho cada oportunidad que estoy cerca del departamento para visitarlo y volver a reírnos de cuando nos conocimos.

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